Mostrando entradas con la etiqueta Merecer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Merecer. Mostrar todas las entradas

Deseo

Últimamente he descubierto algo que ha revolucionado mi vida.
He aprendido que el Deseo es el motor del Universo. Sí, como lo oyen.
Que incluso el no querer desear (muy típico en los que buscan una vida espiritual) es un deseo.

Gracias a nuestros deseos, movemos hacia nosotros la energía con la que el Universo crea y cuando satisfacemos nuestros deseos (desde la preferencia más pequeña e inconsciente hasta el deseo más articulado) alcanzamos una nueva perspectiva.
Esa nueva perspectiva, nos ofrece más variedad y contraste, produciéndose nuevos deseos y así sucesivamente.


Así evoluciona y se expande nuestro Universo (y todo lo que en él existe)

“El Deseo es lo que hace que la Eternidad sea eterna”
Abraham-Hicks.

Por lo que no solo el deseo es necesario sino también algo inevitable. Toda la variedad del Universo, tanto la que consideramos positiva como la que consideramos negativa, hace que nazcan automáticamente en nosotros preferencias y deseos, la mayoría de veces no somos ni siquiera conscientes de este proceso.

Como explica Abraham, la evolución de todas las especies ha sido gracias a las preferencias que de ellas han emanado. Preferencias que son inmediatamente entendidas y respondidas por el Universo.

En nuestro caso, muchas veces no vibramos en armonía con nuestro deseo, ya sea por notar su ausencia o por nuestras dudas, y aunque la respuesta del Universo es automática no llegamos a realizar físicamente nuestro deseo.

Mi educación espiritual me inculcó que el estado perfecto era no desear. Por lo que cuando empecé a practicar la Ley de Atracción, encontré muy difícil pedir algo al Universo en específico, sobre todo si era material. Me sentía como si no debería o como si hiciese algo incorrecto.

Me tomó varios meses machacando esa creencia, hasta que poco a poco aprendí a desear.

Esto es algo muy común.
La mayoría de las personas tienen miedo a desear.
- No se sienten dignos de sus deseos
- Si no han experimentado algo parecido dudan si es posible que su deseo se realice
- Les han inculcado el no querer ‘volar’ muy alto
- Consideran no espiritual o incorrecto desear cosas materiales

Pero sobre todo asocian deseo con sufrir por no poseer en el momento dicho deseo y con el miedo a quizás no llegar a tenerlo.

Con Abraham he aprendido lo que es un verdadero deseo:

  • Desear sin sentir desesperación por nuestro deseo
  • Desear sin notar la ausencia o la falta de ese deseo
  • Enfocarse solo en la sensación que ese deseo produciría una vez realizado
  • Y al mismo tiempo ser feliz donde uno está - agradecer lo que uno tiene y lo que uno es.

Una línea muy delgada y difícil de mantener la verdad, pero no imposible.

Si seguimos la siguiente lógica:
  1. El Universo se beneficia directamente de nuestros deseos y es su deseo principal satisfacer dichos deseos,
  2. Nuestro deseo está garantizado si ofrecemos vibraciones en armonía, sin creencias conflictivas, mantenemos constantemente una actitud expectante y al mismo tiempo somos felices con lo que somos y tenemos,
Entonces llegamos a la conclusión de que no es necesario sufrir por algo que es tuyo, que mereces y que solo depende de ti.

El verdadero deseo produce emociones positivas, expectación y anticipación.

En mi caso ha sido revelador, saber que puedo desear y que debo desear libremente.

…Claro el truco está en mantener constantemente por un período de tiempo una vibración en armonía con nuestro deseo, pero de eso hablaremos otro dia.

Como siempre, un inmenso placer.

Hasta pronto

Leer más...

Nuestro Próspero Origen

¿Por qué es tan difícil creernos que procedemos de algo divino? ¿Por qué nos cuesta tanto a veces identificarnos con nuestra divina esencia?

Quizás sean siglos de vernos como pequeños mortales, que nos tenemos que ganar la gracia y la misericordia de Dios.

¿Y si en realidad somos extensiones de una Fuente Divina que se manifiesta en cuerpos físicos por el simple placer de crear y recrearse?


Como cambiarían las cosas.

Independientemente de nuestro origen o formación, son muy pocos lo que se sienten realmente dignos y merecedores de abundancia, amor, felicidad, y toda la lista de atributos positivos que le hemos dado a “Dios”

Ya sea porque nos han educado como “pobres pecadores” o “que el sacrificio nos acerca a Dios”, o “que el mundo es un lugar donde se viene a sufrir y el sufrimiento purifica”, etc.
Somos incapaces de darnos un respiro de alegría.

Pero si lo pensamos detenidamente mucho de lo que nos han inculcado no tiene mucho sentido.

Hagamos esta reflexión:

Si esa Fuente Divina, inteligencia máxima, que no juzga y es puro amor, decide manifestarse en físico y crea un Universo a su semejanza, con el fin de expandir su felicidad y plenitud (hasta ahí estamos de acuerdo, ¿no?)

Qué sentido tendría que crease un mundo lleno de extensiones de sí mismo (nosotros) para pagar penas, purificarse a través de sufrimiento y sacrificio, pagar karma, trabajar duro para ganarse una mejor vida y hacerse merecedor de la gracia divina.

¡NINGUNO!
No sé tú, pero yo no lo veo sentido alguno.

¿Para qué, para entrar en una cadena de evolución y a través de vidas alcanzar grados más elevados como si se tratase de una academia y al final regresar a un estado puro del cual ya habíamos partido originalmente?

La verdad, lo veo un poco descabellado.

Soy seguidora de Abraham-Hicks, un grupo de consciencia canalizado por Esther Hicks, y para ser sincera son los primeros que me dan una respuesta satisfactoria a este dilema. Abraham explica:

  • Somos extensiones de una fuente Divina
  • Una fuente que desea solo expandirse y crear sin límites, todo por el puro placer de experimentar dicha, así sin más.
  • Que busca cada vez más a través de los deseos y preferencias de cada uno de nosotros alcanzar niveles de mayor felicidad, mayor abundancia, mayor claridad, etc.
  • Que no juzga y no castiga, y que si experimentamos cosas que no nos hacen felices, es solo porque no estamos conectados con esa fuente y estamos sintonizados justamente en frecuencias de carencias, de negatividad, de miedos y todo lo contrario de lo que esa Fuente es.
Mucho más sencillo y con mucho más sentido, ¿no?

Si Dios nos creó a su semejanza, con su mismo poder creativo, ¿No es lógico que tengamos poder para vivir una vida que nos llene de alegría y que seamos libres para crear?


Provengo de una educación muy espiritual, pero también se me han inculcado conceptos como el sacrificio y el trabajo espiritual duro.
No me sentía merecedora de toda esa gracia, así sin más, sin ganármela de algún modo y por lo tanto pensaba igual sobre la Prosperidad: otra cosa en la que había que sacrificarse y merecer a través del esfuerzo.
Me costaba mucho pensar que Dios quisiese darme abundancia y prosperidad gratuitamente.

Lo he trabajado mucho y debo decir que es una creencia casi conquistada, digo casi, porque se muestra cada vez menos en mis pensamientos y emociones pero sale cada tanto.

Con Abraham por fin he entendido como me ve esa Fuente Divina.
  • Que no se trata de ganarse o no las cosas que queremos, sino de sintonizar con lo que uno desea
  • Que a ese Universo (Dios, Fuente Divina, Inteligencia Divina o llámale como quieras) no le interesa que sufras por lo que deseas, ni que “ganes” esos deseos a través de esfuerzo y lucha:
Porque primero es su propia felicidad de la que hablamos (la felicidad de experimentar lo que tú deseas lo vive en primera persona).

Segundo, todo lo que ha sido , es, y será creado es para tú felicidad (y la suya propia) por lo que literalmente todo lo que es del Universo es tuyo.

Y tercero no te juzga, no te critica, sino que te ve como una continuación de sí mismo, por lo que no necesita ponerte a prueba para que le demuestres nada.
El ya sabe lo que tú relamente eres (solo se pone a prueba lo que uno desconoce o de lo que no se está seguro)

Estos son los argumentos que utilizo en mi día a día.
Así he ido cambiando esas creencias limitantes (pensamientos que cuando los piensas no te hacen feliz)

Realmente noto la diferencia, en mi forma de verme a mí misma, en mis emociones, me quiero más, me acepto más, me juzgo menos.

Y todo a fuerza de pura lógica.

Una última reflexión:

¿Has notado como los árboles de frutos los dan en cantidades inmensas?

Si la fuente Divina sabe exactamente la cantidad de personas que recogerán o necesitará de sus frutos:
¿Por qué hay tantos frutos que caen y llenan el alrededor del árbol? ¿Te lo pone difícil el árbol, te hacer pasar pruebas y penurias para disfrutar de los frutos?

Creo que este es un ejemplo de dos cosas:
  1. La ilimitada abundancia en la forma de pensar del Universo.
  2. Y su generosidad infinita que nada te pide a cambio. Solo tu dicha.

Hasta pronto.

Leer más...

Información del blog

Este es un blog dedicado a todos aquellos que deseen estudiar la ley de atracción y llenar sus vidas de prosperidad y abundancia. Dejad vuestros comentarios para poder compartir pensamientos y experiencias.

  © Blogger templates ProBlogger Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP