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¿Creer o Ser Feliz?

Que difícil es a veces mantener la conexión con nuestro Ser o Fuente Divina.
Si sacamos cuentas ¿Cuánto tiempo durante nuestro día estamos en contacto con nuestro Ser? o mejor dicho ¿Cuánto tiempo durante el día somos felices?

Esta es una pregunta muy importante para los que queremos ser creadores conscientes y manifestar la vida que deseamos.
Por razonas obvias estar en conexión con nuestro ser nos aporta muchos beneficios, pero además, es la clave para la manifestación de nuestros deseos.


Estamos de acuerdo con la Ley de Atracción en donde lo que pensamos y sobre todo lo que creemos es lo que atraemos a nuestras vidas, de manera consciente o inconsciente, por lo que muchos de los ejercicios que la LDA nos da están enfocados a reconstruir nuestros esquemas mentales, especialmente rediseñar nuestras creencias de manera que estas estén en armonía con nuestros deseos.

Lo que tiene una inmensa lógica pues independientemente de lo que deseamos si nuestras creencias son contradictorias es muy difícil que dicho deseo se manifieste.
Sabemos que una creencia no es más que un pensamiento que se ha repetido de manera continua hasta que se cristaliza y sabemos también que a base de repetir un nuevo pensamiento éste se puede convertir en nuestra nueva creencia.

Pero hay además otra fórmula que es igual o más importante que la reconstrucción de nuestras creencias y es... Ser feliz.

Sí, como lo oyen. Así de fácil...bueno no siempre tan fácil, en particular cuando nos encontramos en situaciones no deseadas.

Cuando digo ser feliz me refiero a estar en conexión con nuestro Ser.
Ser feliz es ver todo a través de los ojos del Ser. Es ver el lado positivo aun cuando no haya motivos o razones aparentes.
Como todo es algo que mejora con la práctica.
En el artículo siguiente hablaré sobre cómo mantener esa conexión, pero ahora me interesa explicar porqué ser feliz nos ayuda a manifestar nuestros deseos.

Abraham nos explica de una forma muy sencilla como el Ser o Fuente Divina acepta y vive nuestros deseos en el mismo instante en que dicho deseo o preferencia viene formulado (en el artículo anterior lo explico más detalladamente).

Luego los deseos ya realizados por nuestro Ser esperan en una especie de deposito o cuenta Universal a que nosotros vibremos o estemos en armonía con esos deseos y por ende estos se manifiestan de manera física.

Hasta aquí tiene sentido, ¿no?

Si nuestros pensamientos y creencias están de acuerdo con esos deseos estos tarde o temprano tienen que manifestarse. El tener creencias contradictorias es lo que llamamos resistencia en la LDA.

Pero hay otra forma de acceder a dicha cuenta y es siendo feliz, es decir, cuando estamos en un estado que vibracionalmente es parecido al estado del Ser inmediatamente accedemos a todo aquellos que el Ser ha aceptado, vivido y que guarda para nosotros.

Ser feliz es ser uno con el Ser.

Debo aclarar que ser feliz no tiene nada que ver con que si las cosas nos van bien o si tenemos lo que deseamos.
Simplemente es ver la vida como la ve la Fuente Divina. Hoy en día entendemos ser felices por los resultados y las situaciones que vivimos y no por como nos sentimos o vibramos.

Concluyendo el tema: ¿Qué es mejor, ser felices o creer en nuestros deseos?
Pienso que las dos opciones son igual de importantes y que además son procesos paralelos.

Abraham dijo algo en respuesta a una pregunta:

"Si lo que deseas es un tema muy recurrente en tu vida, es decir, algo que se menciona muchas veces durante el día, por ejemplo, como el dinero o una enfermedad, entonces lo más seguro es que tengas que cambiar tus creencias y tu forma de ver el tema. Pero si tu deseo es algo que puedes visualizar de vez en cuando y que no necesita continua mención, simplemente con pensar positivo sobre cualquier cosa, no necesariamente sobre ese tema, ya sería suficiente"

Lee mi próximo artículo donde compartiré cómo ser feliz o cómo mantener la conexión con nuestro ser.

Un gran saludo y hasta pronto.

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Nuestro Próspero Origen

¿Por qué es tan difícil creernos que procedemos de algo divino? ¿Por qué nos cuesta tanto a veces identificarnos con nuestra divina esencia?

Quizás sean siglos de vernos como pequeños mortales, que nos tenemos que ganar la gracia y la misericordia de Dios.

¿Y si en realidad somos extensiones de una Fuente Divina que se manifiesta en cuerpos físicos por el simple placer de crear y recrearse?


Como cambiarían las cosas.

Independientemente de nuestro origen o formación, son muy pocos lo que se sienten realmente dignos y merecedores de abundancia, amor, felicidad, y toda la lista de atributos positivos que le hemos dado a “Dios”

Ya sea porque nos han educado como “pobres pecadores” o “que el sacrificio nos acerca a Dios”, o “que el mundo es un lugar donde se viene a sufrir y el sufrimiento purifica”, etc.
Somos incapaces de darnos un respiro de alegría.

Pero si lo pensamos detenidamente mucho de lo que nos han inculcado no tiene mucho sentido.

Hagamos esta reflexión:

Si esa Fuente Divina, inteligencia máxima, que no juzga y es puro amor, decide manifestarse en físico y crea un Universo a su semejanza, con el fin de expandir su felicidad y plenitud (hasta ahí estamos de acuerdo, ¿no?)

Qué sentido tendría que crease un mundo lleno de extensiones de sí mismo (nosotros) para pagar penas, purificarse a través de sufrimiento y sacrificio, pagar karma, trabajar duro para ganarse una mejor vida y hacerse merecedor de la gracia divina.

¡NINGUNO!
No sé tú, pero yo no lo veo sentido alguno.

¿Para qué, para entrar en una cadena de evolución y a través de vidas alcanzar grados más elevados como si se tratase de una academia y al final regresar a un estado puro del cual ya habíamos partido originalmente?

La verdad, lo veo un poco descabellado.

Soy seguidora de Abraham-Hicks, un grupo de consciencia canalizado por Esther Hicks, y para ser sincera son los primeros que me dan una respuesta satisfactoria a este dilema. Abraham explica:

  • Somos extensiones de una fuente Divina
  • Una fuente que desea solo expandirse y crear sin límites, todo por el puro placer de experimentar dicha, así sin más.
  • Que busca cada vez más a través de los deseos y preferencias de cada uno de nosotros alcanzar niveles de mayor felicidad, mayor abundancia, mayor claridad, etc.
  • Que no juzga y no castiga, y que si experimentamos cosas que no nos hacen felices, es solo porque no estamos conectados con esa fuente y estamos sintonizados justamente en frecuencias de carencias, de negatividad, de miedos y todo lo contrario de lo que esa Fuente es.
Mucho más sencillo y con mucho más sentido, ¿no?

Si Dios nos creó a su semejanza, con su mismo poder creativo, ¿No es lógico que tengamos poder para vivir una vida que nos llene de alegría y que seamos libres para crear?


Provengo de una educación muy espiritual, pero también se me han inculcado conceptos como el sacrificio y el trabajo espiritual duro.
No me sentía merecedora de toda esa gracia, así sin más, sin ganármela de algún modo y por lo tanto pensaba igual sobre la Prosperidad: otra cosa en la que había que sacrificarse y merecer a través del esfuerzo.
Me costaba mucho pensar que Dios quisiese darme abundancia y prosperidad gratuitamente.

Lo he trabajado mucho y debo decir que es una creencia casi conquistada, digo casi, porque se muestra cada vez menos en mis pensamientos y emociones pero sale cada tanto.

Con Abraham por fin he entendido como me ve esa Fuente Divina.
  • Que no se trata de ganarse o no las cosas que queremos, sino de sintonizar con lo que uno desea
  • Que a ese Universo (Dios, Fuente Divina, Inteligencia Divina o llámale como quieras) no le interesa que sufras por lo que deseas, ni que “ganes” esos deseos a través de esfuerzo y lucha:
Porque primero es su propia felicidad de la que hablamos (la felicidad de experimentar lo que tú deseas lo vive en primera persona).

Segundo, todo lo que ha sido , es, y será creado es para tú felicidad (y la suya propia) por lo que literalmente todo lo que es del Universo es tuyo.

Y tercero no te juzga, no te critica, sino que te ve como una continuación de sí mismo, por lo que no necesita ponerte a prueba para que le demuestres nada.
El ya sabe lo que tú relamente eres (solo se pone a prueba lo que uno desconoce o de lo que no se está seguro)

Estos son los argumentos que utilizo en mi día a día.
Así he ido cambiando esas creencias limitantes (pensamientos que cuando los piensas no te hacen feliz)

Realmente noto la diferencia, en mi forma de verme a mí misma, en mis emociones, me quiero más, me acepto más, me juzgo menos.

Y todo a fuerza de pura lógica.

Una última reflexión:

¿Has notado como los árboles de frutos los dan en cantidades inmensas?

Si la fuente Divina sabe exactamente la cantidad de personas que recogerán o necesitará de sus frutos:
¿Por qué hay tantos frutos que caen y llenan el alrededor del árbol? ¿Te lo pone difícil el árbol, te hacer pasar pruebas y penurias para disfrutar de los frutos?

Creo que este es un ejemplo de dos cosas:
  1. La ilimitada abundancia en la forma de pensar del Universo.
  2. Y su generosidad infinita que nada te pide a cambio. Solo tu dicha.

Hasta pronto.

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Información del blog

Este es un blog dedicado a todos aquellos que deseen estudiar la ley de atracción y llenar sus vidas de prosperidad y abundancia. Dejad vuestros comentarios para poder compartir pensamientos y experiencias.

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