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Mantener Nuestra Conexión

Continuando el tema anterior deseaba hablar sobre la conexión con nuestro Ser, dicho en otras palabras: Ser feliz.

¿Qué es ser feliz? Para muchos ser feliz es cuando la vida te sonríe y todo te sale bien. Obviamente si todo te sale bien eres feliz, pero esa es una felicidad que responde a una situación.

¿Deberíamos ser felices aun cuando no tengamos motivos o razones?
Para mí la verdadera felicidad es aquella que no depende de factores externos.
Ser feliz es estar en armonía con nuestro Ser. ¿Cómo?


Nuestro Ser no alberga pensamientos negativos, dudas o preocupaciones. El Ser solo ve y se identifica con lo positivo.

Siempre podemos encontrar el lado positivo a todo y si hay algo que no nos gusta aunque nos sintamos sin poder para cambiarlo sí tenemos el poder para controlar lo que pensamos.

Tengo que decir que lo he probado y funciona.

Por ejemplo, hace unos días tuve una gran discusión con mi pareja.
Pude ver las señales a tiempo y sabia que si me involucraba como normalmente hago terminaría muy mal.
Cuando vi que mi pareja entró en pleno "huracán" de la discusión, la fase donde ya no te escuchan y solo desean ventilar la rabia reprimida, decidí callarme y no participar.
Me metí en el baño a terminar de arréglame para salir a hacer mis diligencias mientras desde afuera del cuarto de baño mi pareja montaba una "gorda".

Algo que me funciona muy bien es aislarme y no escuchar lo reproches de esa manera no me siento herida por sus palabras. Palabras que son dichas pero no sentidas, usualmente todo lo dicho en un momento de rabia o gran irritación no tiene como objetivo solucionar el problema. Yo dejé que el se desahogase y trato cantando una canción internamente no escuchar el discurso.

Me preparé y salí a hacer lo que los dos teníamos planeado inicialmente.
No me había afectado la discusión, (porque no me identifiqué con lo que el decía) estaba tranquila, relajada y decidí pasar un día conmigo misma, cosa que desde hace tiempo no hacia.

Durante todo mi trayecto pensé en cosas positivas, mentalmente no pasé las imágenes de la discusión como suelo hacer ni recordé sus palabras o expresiones.
Me recordé que el no es responsable de como me siento, que él tiene derecho a desahogarse y subir su propia escalera de Emociones (lo explico en el artículo que se llama Emociones). Cuando él me venia a la mente pensaba en las cosas positivas que él representa y aporta a mi vida.

Además, sabia que la raíz de su preocupación nacía de sus miedos y no de la conexión con su Ser y que en un momento más tranquilo podríamos hablar del tema con otras intenciones: la de encontrar una solución.

Debo decir que pasé un día estupendo, hice todo lo que me propuse de manera diligente y además me encanta la comida árabe así que a la hora de comer me di un capricho.
Realmente fue un buen día divertido y agradable y sí, fui feliz. Independientemente del lo que había pasado me demostré que ser feliz es una opción que está en nuestro poder y que no es responsabilidad de otros, sino la nuestra.

Es nuestra responsabilidad los pensamientos que albergamos, todo depende si nos enfocamos en lo que nos gusta o no.

Nuestro día a día está lleno de pequeños sucesos que podemos convertir en sucesos positivos.

Hoy me sentí en armonía con mi Ser. Supe que estaba en vibración con todo lo que mi Ser representa y con todo lo que deseo.

¿Por qué cuento un hecho tan personal?
Quería mostrarles de la manera más práctica como mantener la relación con nuestro Ser, independientemente de lo que suceda en nuestras vidas.
Y mientras más constante sea nuestra conexión más evidencia tendremos de ella, más aislados serán los sucesos negativos y más cerca estaremos de la vida y las cosas que anhelamos.

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Nuestro Próspero Origen

¿Por qué es tan difícil creernos que procedemos de algo divino? ¿Por qué nos cuesta tanto a veces identificarnos con nuestra divina esencia?

Quizás sean siglos de vernos como pequeños mortales, que nos tenemos que ganar la gracia y la misericordia de Dios.

¿Y si en realidad somos extensiones de una Fuente Divina que se manifiesta en cuerpos físicos por el simple placer de crear y recrearse?


Como cambiarían las cosas.

Independientemente de nuestro origen o formación, son muy pocos lo que se sienten realmente dignos y merecedores de abundancia, amor, felicidad, y toda la lista de atributos positivos que le hemos dado a “Dios”

Ya sea porque nos han educado como “pobres pecadores” o “que el sacrificio nos acerca a Dios”, o “que el mundo es un lugar donde se viene a sufrir y el sufrimiento purifica”, etc.
Somos incapaces de darnos un respiro de alegría.

Pero si lo pensamos detenidamente mucho de lo que nos han inculcado no tiene mucho sentido.

Hagamos esta reflexión:

Si esa Fuente Divina, inteligencia máxima, que no juzga y es puro amor, decide manifestarse en físico y crea un Universo a su semejanza, con el fin de expandir su felicidad y plenitud (hasta ahí estamos de acuerdo, ¿no?)

Qué sentido tendría que crease un mundo lleno de extensiones de sí mismo (nosotros) para pagar penas, purificarse a través de sufrimiento y sacrificio, pagar karma, trabajar duro para ganarse una mejor vida y hacerse merecedor de la gracia divina.

¡NINGUNO!
No sé tú, pero yo no lo veo sentido alguno.

¿Para qué, para entrar en una cadena de evolución y a través de vidas alcanzar grados más elevados como si se tratase de una academia y al final regresar a un estado puro del cual ya habíamos partido originalmente?

La verdad, lo veo un poco descabellado.

Soy seguidora de Abraham-Hicks, un grupo de consciencia canalizado por Esther Hicks, y para ser sincera son los primeros que me dan una respuesta satisfactoria a este dilema. Abraham explica:

  • Somos extensiones de una fuente Divina
  • Una fuente que desea solo expandirse y crear sin límites, todo por el puro placer de experimentar dicha, así sin más.
  • Que busca cada vez más a través de los deseos y preferencias de cada uno de nosotros alcanzar niveles de mayor felicidad, mayor abundancia, mayor claridad, etc.
  • Que no juzga y no castiga, y que si experimentamos cosas que no nos hacen felices, es solo porque no estamos conectados con esa fuente y estamos sintonizados justamente en frecuencias de carencias, de negatividad, de miedos y todo lo contrario de lo que esa Fuente es.
Mucho más sencillo y con mucho más sentido, ¿no?

Si Dios nos creó a su semejanza, con su mismo poder creativo, ¿No es lógico que tengamos poder para vivir una vida que nos llene de alegría y que seamos libres para crear?


Provengo de una educación muy espiritual, pero también se me han inculcado conceptos como el sacrificio y el trabajo espiritual duro.
No me sentía merecedora de toda esa gracia, así sin más, sin ganármela de algún modo y por lo tanto pensaba igual sobre la Prosperidad: otra cosa en la que había que sacrificarse y merecer a través del esfuerzo.
Me costaba mucho pensar que Dios quisiese darme abundancia y prosperidad gratuitamente.

Lo he trabajado mucho y debo decir que es una creencia casi conquistada, digo casi, porque se muestra cada vez menos en mis pensamientos y emociones pero sale cada tanto.

Con Abraham por fin he entendido como me ve esa Fuente Divina.
  • Que no se trata de ganarse o no las cosas que queremos, sino de sintonizar con lo que uno desea
  • Que a ese Universo (Dios, Fuente Divina, Inteligencia Divina o llámale como quieras) no le interesa que sufras por lo que deseas, ni que “ganes” esos deseos a través de esfuerzo y lucha:
Porque primero es su propia felicidad de la que hablamos (la felicidad de experimentar lo que tú deseas lo vive en primera persona).

Segundo, todo lo que ha sido , es, y será creado es para tú felicidad (y la suya propia) por lo que literalmente todo lo que es del Universo es tuyo.

Y tercero no te juzga, no te critica, sino que te ve como una continuación de sí mismo, por lo que no necesita ponerte a prueba para que le demuestres nada.
El ya sabe lo que tú relamente eres (solo se pone a prueba lo que uno desconoce o de lo que no se está seguro)

Estos son los argumentos que utilizo en mi día a día.
Así he ido cambiando esas creencias limitantes (pensamientos que cuando los piensas no te hacen feliz)

Realmente noto la diferencia, en mi forma de verme a mí misma, en mis emociones, me quiero más, me acepto más, me juzgo menos.

Y todo a fuerza de pura lógica.

Una última reflexión:

¿Has notado como los árboles de frutos los dan en cantidades inmensas?

Si la fuente Divina sabe exactamente la cantidad de personas que recogerán o necesitará de sus frutos:
¿Por qué hay tantos frutos que caen y llenan el alrededor del árbol? ¿Te lo pone difícil el árbol, te hacer pasar pruebas y penurias para disfrutar de los frutos?

Creo que este es un ejemplo de dos cosas:
  1. La ilimitada abundancia en la forma de pensar del Universo.
  2. Y su generosidad infinita que nada te pide a cambio. Solo tu dicha.

Hasta pronto.

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Información del blog

Este es un blog dedicado a todos aquellos que deseen estudiar la ley de atracción y llenar sus vidas de prosperidad y abundancia. Dejad vuestros comentarios para poder compartir pensamientos y experiencias.

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